Fashion Revolution Day

¿Quién hace nuestra ropa? ¿En qué condiciones?

En recuerdo de la tragedia en 2013 en el Rana Plaza en Bagladesh, en la que murieron casi 1200 personas y más de 2500 resultaron heridas al desplomarse el edificio en el que trabajaban en talleres textiles, se conmemora el Fashion Revolution Day. La intención de este día es luchar por los derechos de los trabajadores de las fábricas de ropa con diferentes iniciativas. La más extendida y en la que todo el mundo puede participar consiste en ponerse en contacto por redes sociales con las marcas de la ropa que vista el 24 de abril y preguntarle: ¿quién hizo mi ropa?
Además, en ciudades alrededor de todo el mundo se organizan actividades paralelas, como desfiles de moda sostenible, conferencias o exposiciones de fotos (aquí las actividades en España este 2015).

Fashion Revolution Day - España

La revolución textil que empezó hace dos décadas transformó nuestra manera de vestir, pero también la vida de miles de trabajadores en el sudeste asiático. Cerca de 5 millones de personas actualmente trabajan en la industria de la moda en Bangladesh e India, pero en terribles condiciones y con sueldos que apenas les garantiza la subsistencia. Entre los trabajadores que viven de la moda contamos también a los productores de algodón, los tintoreros y los transportistas. ¿Sabías que el índice de suicidios entre los productores de algodón desde los últimos 10 años está en máximos históricos?
Las condiciones de trabajo en las fábricas no son solo “malas”. Van mucho más allá. Los edificios necesitan reformas que ni las empresas de confección ni las marcas de moda están dispuestos a pagar: el derrumbe del Rana Plaza no era el primero ni fue el último, pero la mayor parte de las muertes en el trabajo se deben a incendios debidos al mal estado de las instalaciones eléctricas.
Las condiciones laborales son horribles. Los trabajadores (que son un 80% de mujeres) se ven obligados a hacer horas extra, llegando a hacer 11 ó 12 horas diarias, 7 días a la semana. Los sueldos rondan los 49 dólares al mes, con una media de 0,25 centavos a la hora.
Los dueños de las fábricas y los jefes de producción deshumanizan y esclavizan a sus trabajadoras. Se ha denunciado que cuando las trabajadoras se unen para reclamar sus derechos o pedir mejoras en su trabajo son humilladas, despedidas e incluso violadas. Las bajas por maternidad o por enfermedad no hace falta nombrarlas: no existen. En noviembre de 2012 100 mujeres murieron en el incendio de una fábrica: las supervivientes denunciaron que los responsables de la fábrica las encerraron impidiéndoles salir. ¿Cómo puede ser ir a trabajar en un lugar así, todos los días?
Además, los tintes de producción de las telas contaminan tierras y ríos, afectando no solamente a los trabajadores de las fábricas si no a todos los habitantes en kilómetros alrededor. El impacto de la moda no es solamente social: también es medioambiental y sanitario.

Fashion Revolution Day - España

Fashion Revolution Day cree que una moda sostenible es posible. Y para que la moda sea sostenible y responsable en todos los procesos de su producción, ha de ser transparente. El 61% de las marcas no sabe dónde se hace la ropa que venden, y el 93% no sabe de dónde proceden las materias primas. Se han hecho varios estudios que prueban que las etiquetas de la ropa ocultan la procedencia en muchas de las marcas, y desde luego, con los datos que se ofrecen ahora no se sabe quién hizo esa ropa ni en qué condiciones. La ropa que compran las marcas en Bagladesh en muchísimos casos es a través de subcontratas, sin poder seguirle el rastro ni a las prendas ni a las fábricas. Las marcas en muchos casos compran a ciegas, sin interesarse de dónde procede la ropa ni cómo se ha hecho. Necesitamos concienciar a las marcas para que no haya eslabones invisibles en la cadena de producción y de compra.
Concienciándonos de este problema, de la historia que tiene nuestra ropa, es el primer paso, indispensable, para cambiar el mundo de la moda y, en general, el mundo. Necesitamos conciencia para que las marcas respondan a nuestras peticiones. Necesitamos concienciación para que que las instituciones bengalís e internacionales se involucren en la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores y aprieten las inspecciones en las fábricas. Necesitamos conciencia para saber qué estamos consumiendo, para saber a quién y cómo estamos apoyando al consumir.

Fashion Revolution Day - España

Mientras en Europa y América estamos empezando esta esta revolución, en Bagladesh también están empezando la suya propia. Más de 100 sindicatos se han puesto en marcha en los últimos meses y están empezando a manifestarse para cambiar su situación. Aunque el gobierno bengalí no está ejerciendo presión en las fábricas hay instituciones internacionales haciendo inspecciones y asegurándose de que las fábricas cumplen con las normas de seguridad y convivencia mínimas (aunque el 80% no las supera). Ya se han cerrado más de 200 fábricas por no llegar a estos mínimos.
El mundo está empezando a cambiar. Pregúntate quién hizo tu ropa. Pregúntale a las marcas a las que compras quién hizo su ropa.

Rosey Hurst trabaja haciendo estas inspecciones e intentando mejorar la calidad de trabajo y de vida de los y las bengalís. En este vídeo nos cuenta cómo trabaja, qué hace, y sobre todo, qué está consiguiendo:


Hoy, enseña las etiquetas de tu ropa y pregúntale a quien te la vendió: ¿quién hizo mi ropa? #FashRev #QuienHizoMiRopa

Fuentes y enlaces de interés
Fahion Revolution: Spain
La rebelión de las mujeres que confeccionan tu ropa ya ha comenzado, en PlayGroundMag
Trailer de Traceable, documental que busca los orígenes de la ropa que se vende en occidente
El sueño de los 100 dólares al mes de los obreros textiles en Bangladesh, en Periodismo Humano
Las multinacionales dejan Bangladesh tras subir el sueldo de los obreros del textil, en El Confidencial
Fashion Revolution Day: ¿quién hizo mi ropa?, en El País
La industria textil en Bangladesh sigue igual un año después del derrumbe con más de 1100 muertos, en Huffinton Post
Cotton farmers paying the price of disposable fashion, en The Guardian

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